EPILEPSIA EN NIÑOS Y ADOLESCENTES

Cuadro de texto: En niños y adolescentes existe una variedad de síndromes epilépticos propios de la edad. Aparecen durante una edad típica y cada síndrome suele tener una evolución típica.  Algunos de estos síndromes más frecuentes (epilepsia con ausencias infantil/juvenil, epilepsia mioclónica juvenil, epilepsia rolándica)  se detallarán más abajo. 

Algunas veces la epilepsia es sólo un síntoma más de un daño cerebral difuso. Este daño puede ocasionar un retraso en el desarrollo motor e intelectual del niño. No siempre es posible encontrar una causa concreta de este daño. Múltiples factores como la genética, problemas de aporte de oxígeno al cerebro durante el embarazo/parto, o durante la fase neonatal, infecciones u otras causas pueden dañar el cerebro durante su desarrollo. 

Epilepsia rolándica (Epilepsia benigna de la infancia con puntas centrotemporales)

Es la epilepsia focal más frecuente de la infancia. Pertenece a los síndromes epilépticos que ocurren sólo durante la infancia (entre los 3 y 12 años de edad) y se llaman “benignos”, porque desaparecen por sí solo, y en muchos casos ni siquiera requieren tratamiento farmacológico. Es un síndrome genéticamente determinado, y probablemente se relaciona con una leve alteración de la maduración cerebral que determina una mayor susceptibilidad de sufrir crisis epilépticas durante una edad determinada. 

Las crisis habitualmente ocurren durante el sueño (aunque pueden ocurrir durante el día) y consisten en sensaciones como hormigueo o acorchamiento de un lado de la cara o la boca y la lengua, seguido de movimientos rítmicos (clonías) en un lado de la cara. Frecuentemente se observa un aumento de la salivación. Durante la crisis el niño no puede hablar bien, pero no suele perder el conocimiento. Algunas veces las crisis pueden repetirse varias veces durante horas o pueden evolucionar a una crisis generalizada tónico-clónica.  

Las crisis suelen desaparecer hacia la pubertad. Los niños con epilepsia rolándica habitualmente tienen un desarrollo psicomotor normal, aunque en algunos casos pueden afectar al comportamiento o a la capacidad de atención, haciendo necesario un tratamiento de las anomalías epileptiformes, si éstas son muy frecuentes durante el sueño e interfieren con las funciones cognitivas del niño. Un 10-15% de los niños afectados han tenido anteriormente crisis febriles.

Epilepsia con ausencias

La epilepsia con ausencias en la infancia se caracteriza por múltiples ausencias en el mismo día. Las ausencias son crisis generalizadas que producen una interrupción de la actividad con mirada fija durante unos segundos. Durante la crisis el paciente no reacciona (pérdida de conocimiento). En algunos casos las ausencias se acompañan de pequeñas mioclonías (espasmos) de los párpados o las cejas. 
Este tipo de epilepsia se inicia en niños entre 3 y 12 años,  siendo algo más frecuente en niñas. Aproximadamente un tercio de los niños afectados presentan también crisis generalizadas tónico-clónicas primarias. El registro electroencefalográfico muestra las típicas descargas de punta-onda generalizada a 3Hz que se activan con la hiperventilación. 
El pronóstico de la epilepsia con ausencias en la infancia es bueno, en aproximadamente un 90% de los casos desaparecen las crisis a largo plazo. 
La epilepsia con ausencias juvenil empieza un poco más tarde, entre los 7 y los 17 años de edad, siendo igual de frecuente en niños y niñas. Las ausencias son mucho menos frecuentes que en la forma infantil, y es más frecuente que los jóvenes presenten también crisis generalizadas tónico-clónicas. Estas crisis ocurren muchas veces al despertarse. El pronóstico también es bueno a largo plazo, aunque este tipo de epilepsia no remite en un porcentaje tan alto como la epilepsia con ausencias en la infancia. 
Ambos tipos de epilepsia tienen una causa genética, y es frecuente encontrar familiares afectados del mismo tipo de epilepsia.    

Epilepsia mioclónica juvenil (Sd. de Janz)

También es una epilepsia generalizada idiopática, y representa el 5-10% de todos los síndromes epilépticos. Su causa es también de origen genético. Se inicia entre los 12 y los 18 años de edad en adolescentes sanos. 
Las crisis típicas de la epilepsia mioclónica juvenil son sacudidas (mioclonías) de las manos y hombros, a veces también de piernas, que ocurren sobre todo tras levantarse por la mañana. Muchas veces a estos pacientes se le cae la taza del desayuno por una sacudida de la mano. Las mioclonías son movimientos cortos y bruscos, que se relacionan con una descarga epileptiforme en el registro electroencefalográfico. Es por eso que cuando se sospecha una epilepsia de este tipo, se realiza un vídeo-EEG de una noche con especial atención a posibles mioclonías o descargas al despertar. 
A menudo aparecen también crisis generalizadas tónico-clónicas y con menor frecuencia, ausencias. 
El pronóstico es bueno en cuanto al control de las crisis con fármacos cuando se escoge el adecuado (hay fármacos que controlan las crisis generalizadas, pero empeoran las mioclonías), aunque habitualmente el tratamiento tiene que mantenerse durante toda la vida, ya que este tipo de epilepsia no suele desaparecer en la edad adulta.

INFORMACIÓN PARA PACIENTES Y FAMILIARES

Página actualizada: 11.10.2008

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Bibliografía:

 

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3. Nicolai J, Aldenkamp A, Arends J, Weber JW, Vles JSH. Cognitive and behavioral effects of nocturnal epileptiforme discharges in children with benign chhildhood epilepsy with centrotemporal spikes. Epilepsy & Behavior 2006: 8 (1); 56-70.

4. Besag FMC. Cogntive and behavioral outcomes of epileptic syndromes: implications for education and clinical practice. Epilepsia 2006, 47 (s2): 119-25.